jueves, 17 de septiembre de 2009

La vuelta

Hoy también podría empezar con el tango de Gardel: Volver... Pues eso, hoy estoy de vuelta. Aunque desde la semana pasada y escalonadamente he tenido vuelta a casa, vuelta al blog,vuelta al cole, vuelta a las actividades extraescolares, y otras tantas vueltas más propias de una peonza que de una persona seria como yo (jijijaja), hasta ayer no terminaron oficialmente mis vacaciones. Este año de momento no hay ningún síntoma de síndrome post-vacacional. Aunque no había ganas a priori, lo estoy llevando bien. Y creo que esto se debe a la feliz coincidencia de todos los finales y todos los principios. A la vez he vivido el final de mis vacaciones, el final de las vacaciones de los niños, el final de alguna que otra siesta, el final de los días calurosos y las noches templadas, el final de los tirantes, el final de los gazpachos, el adiós a las sandías...Y a la vez la vuelta al trabajo, la vuelta al cole,la vuelta a las tardes de un lado para otro llevando y recogiendo niños, la llegada de ese tiempo pre-otoñal de nubes, aguaceros y ventisca, la vuelta a taparse con las sábanas,el momento de llevar siempre una chaqueta "por si acaso", el inicio de la temporada de "cuchareo", el momento de las primeras naranjas...Todos los tiempos bien marcados, sin desfases. Y eso me ha ayudado a ordenar mi cabeza.

Ayer estaba parada en un semáforo. De pronto el viento hizo caer las hojas de los árboles de alrededor sobre el coche. Y luego las arrastró. Fue como de película. Una de esas imágenes recurrentes que se enseñan para mostrar que el otoño ha llegado o para explicar a los niños lo que son los árboles de hoja caduca. Fue mágico porque yo me "sentí" otoño.



Para mí el otoño no se acerca,llegó hace unos días. De forma menos romántica que en mi momento "caída de hojas", de manera más abrupta.Desde el momento en que regresó la tiranía de los horarios. Ahora mi día empieza cuando quiere mi despertador, no decido yo. Y a partir de ese momento me convierto en el Conejo Blanco de Alicia en el País de las Maravillas,sin reloj en el bolsillo pero sacando el móvil del bolso a cada instante para ver que hora es. Como él voy corriendo a todas partes y repitiendo que llego tarde.

El otoño se acerca (Ángel González)

El otoño se acerca con muy poco ruido:
apagadas cigarras, unos grillos apenas,
defienden el reducto
de un verano obstinado en perpetuarse,
cuya suntuosa cola aún brilla hacia el oeste.

Se diría que aquí no pasa nada,
pero un silencio súbito ilumina el prodigio:
ha pasado
un ángel
que se llamaba luz, o fuego, o vida.

Y lo perdimos para siempre.

(Ángel González)

Debo tener un subidón de energía positiva. A pesar de mi vuelta al trabajo y a la exclavitud de horarios, hoy como ayer me "siento" otoño. Y no pienso en el verano que se fue con añoranza, no quiero que se perpetue. No pienso en lo que se perdió sino en lo que ganaré. Estoy entusiasmada.

Esta música, no me preguntéis porque, me suena a otoño.

6 comentarios:

Zerogluten dijo...

Pues me parece bien que no tengas síndrome y que te sientas otoño y te hayas fundido perfectamente con la temporada que estrenamos en breve.
A mí es que el otoño me encanta. Creo, de hecho, que es la estación del año que más me gusta.
Yo lo de la vuelta al trabajo no lo llevo igual de bien y natural que tú, pero de todo tiene que haber, como decía Lagartijo.
En octubre tengo vacaciones, así que aún veo la luz.
Besitos sin gluten

Mejo dijo...

Comparto tu entusiasmo por este otoño. Este año se me antoja mágico... ¡Disfrutémoslo!

Besitos ;)

nimenos dijo...

Si se quedara el tiempo así, como hoy, perfecto... pero el frío que anuncia el otoño no me emociona nada... o bueno, tal vez sí, porque con unos pelos todo se ve de otro color.

El otro día me comí mi tapita de lentejas (ya sabes en mi barsegundacasaalahoradelalmuerzo), totalmente influida por tu anterior artículo.

Besos otoñales (y no por la edad, que te conozco)

lina escalante dijo...

Bienvenida al otoño!!! y bienvenida al mundo blogil!!!

un besote:)
Lina Escalante

Pancha dijo...

A mi me encanta el Otonho, me huele a acurrucamientos, a tesitos a cada rato, panqueques con manjar y a lluvia con frío, como un mi tierra... Llegue buscando recetas sin gluten y me encuentro con una lindareflexión... pasaré por aquí más seguido... besos Maca y bienvenida al Otonho!

Reyes dijo...

Me encanta tu positividad! Yo todavía sigo maquinando como hacerme rica para no tener que volver al trabajo nunca más (y eso que mi trabajo me gusta!).
Voy a empezar a ser positiva yo también, pardiez!

Besos