miércoles, 17 de febrero de 2010

Historia de una casa al borde del mar

Cuando hace unas semanas un comentarista de lujo como Charles Édouard,tuvo la deferencia de pasar por este humilde laboratorio, pensé que sus palabras no podían quedar sin la réplica que se merecían.

"¡Qué habría hecho yo sin la Perriand!.Sin embargo la señora Gray me resultó un poco susceptible; total, por pintarle unas paredes en la casa E-1027... con lo bien que yo pinto...Bueno, ya que estoy en Cap Martin, me voy a dar un bañito en el mar, aunque no me encuentro muy bien..."(Charles Édouard dixit)

Más aún cuando aquel comentario suyo resultó ser el último, como alguien que lo conocía muy bien, aclaró a continuación.

"Me temo que Charles Édouard no va a volver a comentar ni en este ni en otros blogs de su interés. Se quedó en el agua.Ahora me toca a mí."

Asi que este post de hoy está dedicado a Charles Édouard "in memoriam" y a su "amigo", porque ahora le toca a él. Y os voy a hablar de una casa. Una casa al borde del mar. Una casa con historias varias alrededor.Una casa donde nada fue casual, ni siquiera ese nombre "raro"que le puso Eileen Gray, sino que más bien todo en ella fue meditado, pensado y madurado. La casa E-1027.


Esta casa situada en un acantilado de Roquebrune-Cap-Martin, en la Costa Azul, en una situación privilegiada sobre el Mediterráneo, fue diseñada y construida entre 1926 y 1929 por Eileen Gray, para el arquitecto rumano Jean Badovici y para ella misma. Gray la llamó así por ellos dos: E por Eileen, 10 por la J de Jean(la décima letra del alfabeto), 2 por la B y 7 por la G.



Para esta Maison en bord de mer ,como también se conoce a la E-1027, realizó Gray algunos de sus diseños de mobiliario más conocidos. Entre ellos su famosa mesa auxiliar E-1027.









Además de su innegable valor arquitectónico, esta casa es conocida porque en torno a ella gira la particular relación que existió entre Eileen Gray y Charles Édouard Jeanneret-Gris, Le Corbusier.

Eileen Gray conoció a Le Corbusier por su amistad con Jean Badovici, que se dedicaba fundamentalmente a la crítica arquitectónica y era uno de los responsables de la revista de arquitectura más prestigiosa del momento, L’Architecture Vivante. Le Corbusier profesaba gran admiración por el trabajo de Gray, especialmente por la casa E-1027, de la que pensaba que era producto de un elevado proceso intelectual. La relación entre ellos sin embargo siempre fue distante, nunca hubo la buena sintonía que Le Corbusier sí tenía con Badovici. Es conocida una carta que escribió a Eileen elogiando la villa y reconociéndole su autoría, aunque no sin cierta sorna al referir el hecho de que durante mucho tiempo esta casa no fuera atribuida a ella.
El distanciamiento entre ellos se había producido años antes como consecuencia de la intervención de Le Corbusier en la E-1027. Entre 1938 y 1939, pintó sin pedir permiso a la arquitecta diversos frescos en la casa, algo que ella sintió profundamente llegándolo a considerar un acto vandálico. Siete murales de los que se conservan cinco y que además por contenido y plasticidad rompen el sútil equilibrio entre los elementos constructivos de la casa. La imagen de la villa fue muy diferente con estas pinturas, rompiendo la fluidez de los espacios concebida por Gray.


LeCorbusier, su mujer y Badovici en la E-1027. Fotografía tomada por Eileen Gray.

Eileen Gray todavía tuvo que soportar que el maestro se dejara caer con cosas como esta en prestigiosas revistas de arquitectura: «Esta villa que he animado con pinturas era muy hermosa, blanca en el interior, y bien podría haber transcurrido sin mis talentos […]. Los muros elegidos para recibir los grandes murales fueron precisamente los más apagados, los más insignificantes. De esta manera, los muros bellos permanecen y los indiferentes se vuelven interesantes». . ¡Ninguna referencia a Eileen Gray como autora de la casa!. En importantes revistas sobre diseño y arquitectura de la época, los murales ocupaban más páginas que los interesantes diseños de Gray. E incluso en algunos artículos periodísticos se atribuía la casa no a Eileen Gray, sino al mucho más famoso y reconocido LeCorbusier.




La extraña fijación de Le Corbusier por la E-1027 tiene un capítulo final. En 1950, Le Corbusier compró una pequeña parcela junto a la E-1027 desde la que se dominaba la casa y donde se construyó el Cabanon. Cuando Badovici murió, la casa al borde del mar fue heredada por una hermana monja que se la vendió a una amiga de LeCorbusier, la arquitecta suiza Mme. Schelbert, a la que este había persuadido para que la comprara. Mme. Schelbert lo hizo pensando que la casa era obra del propio Le Corbusier, que pudo disfrutar de ella al pasar allí largas temporadas como invitado. En agosto de 1965 y en una de estas visitas, bajó a darse ese baño en el mar del que nunca volvió.

Eileen Gray no volvió a entrar en la E-1027. No pudo recoger ni sus muebles, que fueron subastados por uno de sus dueños posteriores. Ella nunca dio la réplica a LeCorbusier. Quizás esperaba que el tiempo pusiera las cosas en su sitio. El tiempo y ...un albañil. En 1977 un albañil local, encargado de realizar algunos trabajos en la casa, tiró "por equivocación" el mural Grafitte de LeCorbusier.Gray había vivido en aquel lugar tres años construyendo la casa con los albañiles, conviviendo con ellos todos los días. Los albañiles la conocían bien y la apreciaban. Es por eso que es posible que la destrucción del mural no fuera un "accidente" (¿un acto de justicia?).

Tras varios años en que permaneció en situación de total abandono y deterioro, la E-1027 fue declarada monumento nacional por el gobierno francés y en la actualidad es propiedad del ayuntamiento de Roquebrune-Cap Martin que en colaboración con la fundación "Amigos de la E-1027" está restaurándola.



Pasen y vean...

7 comentarios:

tienda dolores dijo...

Al empezar a leerte esta historia que conocía el principio pero no el final, sabía que tu me ayudarías a resolver el enigma. Por fin pongo un The End a esta casa y a esta relación tan singular.
A mi me parece una historia escalofriante apta para contarla en las noches de luna llena.
Le Corbusier era un maestro un genio, Eileen Gray otra genio pero además toda una señora.
En este caso, yo tiendo al blanco al blanco más puro y más liberador, un blanco que contrasta al mismísimo azul de mar.

Toda una señora, eso es.

Anónimo dijo...

Hola!

Qué post más interesante. Me tenías en vilo desde el principio hasta el final, y eso que algo de la historia ya me la sabía...Y estoy de acuerdo, Eileen Gray, toda una señora. El tiempo la ha puesto en su sitio.

Muxu,

Irune

BdeH dijo...

No dejas de sorprenderme con tus historias!
Gracias por tus palabras, me gusta tu descripción "mezclas equilibradas"! Un beso y buen fin de semana

nimenos dijo...

la casa de la tempestad podrían llamarla....

Cristine dijo...

El tiempo pone a cada uno en su lugar, una señora de los pies a la cabez nada más.

Besos

pd: te tengo abandonada pero no te olvido... la nueva colección CHAPEAU!!!

Piluka dijo...

Que historia mas intrigante.
No la conocía.
Besitos.

Anónimo dijo...

para mi, todos los trabajos realizados por le corbusier, posteriores a esta casa y su pelea con eileen grey, como por ejemplo los 5 puntos para una nueva arquitectura y su tan conocida ville savoye, tienen un muy muy grandisimo parecido con el trabajo de gray. sera simple coincidencia?