Creo que desde que abrí el blog nunca había habido tantos días en blanco entre una entrada y otra. Y nunca pensé que iba a echar tanto de menos contaros mis cosas y que me contárais. Han sido unos días "raros" en la blogosfera. Para mi han sido días de no parar. Pero los necesitaba tal cual han sido. Al ajetreo propio de lo que es la Semana Santa en Jerez, con un montón de cofradías procesionando cada día, este año se sumaba algún proyecto que os contaré en breve y que me ha tenido bastante entretenida. Pero el simple hecho de no tener que poner el despertador todas las mañanas ya ha supuesto un descanso mental y un pequeño-gran placer,al que habría que sumar algún otro, como las torrijas a las que incluiría en el capítulo de "obligaciones" por ser ineludibles(despues de la semana de pasión, ahora viene la del arrepentimiento).
He disfrutado mucho estos días. Y eso a pesar de mi particular calvario,o sea, mi deambular por calles empedradas con taconazo (para lucir hay que sufrir), llevando de la mano a dos niños de 5 y dos años, o mejor de 20 y 14 kg a los que de vez en cuando (mejor dicho, a menudo) había que coger en brazos por el propio cansancio y las ganas de ver el paso que se acerca.Contado así puede parecer trágico, pero he de reconocer que me gusta la Semana Santa y disfruto mucho del ambiente, de la calle, de la gente, del fervor popular, de una saeta bien cantada…Y con un tiempo absolutamente primaveral que hemos tenido por aquí y que le sube el ánimo a cualquiera.
No os sorprenderé si os digo que también he estado experimentando. Así que os enseño más experimentos. Alegres, divertidos, coloristas. No son del todo novedosos porque ya os enseñé hace tiempo mis collares Rainbow. Estos son la segunda generación, algo así como los “Rainbow de verano”. Como este tiempo invita al color en los complementos, la versión veraniega de los collares viene cargada de colores brillantes. El amarillo ocre es ahora amarillo limón, el verde botella se transformó en verde lima, el azul marino en azul cobalto, entra el naranja, se conservan el rojo y el violeta…Alegría para los días de verano. Como sus “ancestros”, en estos collares se combinan bolas de fieltro con bolas de cristal facetadas en los mismos tonos. Las cadenas, con grandes eslabones, en color bronce y plata vieja.

Desde ya podéis encontrarlos en el catálogo violeta. Aunque sólo os muestre las fotos con cadenas en plata vieja, tal como os he dicho también están disponibles en bronce.
Y para completar el resumen de mi semana,otro placer del que disfruto todos los años. Ya sabéis lo que me gusta el cine, y es un clásico como las torrijas que en Semana Santa repongan en la tele películas clásicas, que para mi están ligadas a esta época del año.De verdad que espero con ilusión el momento de la sobremesa para ver que película de tres horas ponen en cualquiera de las cadenas de televisión.Esta vez no vi BenHur, pero si me tragué de principio a fin Quo Vadis y una película que hacía tiempo que no veía pero que no me cansaré de ver: Memorias de África. La banda sonora de esta película es una maravilla, que conservo en casa en vinilo como reliquia y tesoro, que decía la canción.Los pelos como escarpias, y no digo más. Mejor escucho y veo...
