Hay veces que la necesidad de "escucharnos" va más allá. Supone parar. Tener tiempo para uno mismo. Mirarse. Pensar en lo que uno quiere. En lo que necesita. En lo que no funciona. En lo que quiere cambiar.En lo que de verdad importa y lo que no. En tomar decisiones. Siempre se está a tiempo. Y nuestro cuerpo nos habla, nos cuenta, nos da llamadas de atención. Sólo hay que estar atentos. Y no tener miedo. Ser conscientes de que la vida está llena de puntos de inflexión.

Lo de escucharse no siempre es fácil. Hay que saber hacerlo. Estos días ando intentándolo. Necesito escuchar lo que me digo. Por eso os puede parecer que llevo unos días que estoy sin estar. Al menos esa sensación tengo yo en algunos momentos. Necesito silencio para escucharme. Estoy hablándome. Y cuando consiga oír y poner todo en orden será el momento de decidir, pasar a la acción, hacer cambios, continuar... Con las cosas claras y sabiendo lo que quiero. Porque soy yo la que decido.
Empezamos. Y hoy lo que me pide el cuerpo es escuchar esto. Cambios alrededor...¿o soy yo la que necesito el cambio?. Afortunadamente hay cosas que permanecen, si no sería todavía más complicado.
